El futuro de la Casa Blanca depende de Comey

El director del FBI, James Comey, vive en el ojo del huracán. Elegido por la anterior Administración, es de los pocos altos cargos de Obama que sigue en el puesto. Su pervivencia no es ajena al golpe de gracia que propinó a Hillary Clinton en el tramo final de la campaña. A menos de dos semanas de los comicios, hizo público que reabría la investigación de los correos electrónicos de la demócrata. El anuncio dio un combustible de alto octanaje a las huestes republicanas y puso a la defensiva a la candidata. El propio Trump hizo del favor un obús electoral. “Esto lo cambia todo. Es la mayor historia desde el Watergate”, proclamó. Pasados los días, la investigación del FBI concluyó, al igual que lo había hecho en julio, que no había ningún indicio de delito. Pero el daño ya estaba hecho. Clinton atribuyó su derrota a esta maniobra del FBI, y Comey fue confirmado en el cargo. Seguir leyendo .